Qué es una due diligence y para qué sirve

Una due diligence es un proceso de revisión que se realiza antes de llevar a cabo una operación empresarial, como la compra de una empresa, la entrada de un inversor o una fusión entre sociedades. Su objetivo es analizar la situación real del negocio antes de cerrar la operación.

En la práctica, esta revisión permite comprobar si la información sobre la empresa es correcta y si existen circunstancias que puedan afectar al valor de la operación o generar problemas después de la adquisición o inversión. De este modo, quien está interesado en adquirir o participar en la empresa puede tomar una decisión con mayor seguridad.

Cuando el análisis se centra en los aspectos jurídicos de la empresa se habla de due diligence legal. En este caso se revisan cuestiones como la estructura societaria, los contratos vigentes, las obligaciones legales o posibles litigios que puedan generar responsabilidades futuras.

Este análisis resulta especialmente relevante en operaciones mercantiles, ya que permite conocer la situación real de la empresa antes de formalizar la transacción.

En qué situaciones se realiza una due diligence

Uno de los casos más frecuentes es la compraventa de empresas o de unidades de negocio. En este tipo de operaciones, el comprador necesita verificar la situación jurídica de la empresa que pretende adquirir. A través de la due diligence se revisan aspectos como la situación societaria, contractual, laboral, fiscal o litigiosa de la compañía, con el fin de identificar posibles riesgos que puedan afectar al valor del negocio o condicionar la operación.

También es habitual realizar una due diligence cuando entra un nuevo inversor o socio en una empresa. Antes de aportar capital o adquirir participaciones sociales, el inversor suele revisar la situación jurídica de la sociedad para conocer los riesgos existentes y tomar una decisión informada antes de formalizar la inversión.

Otra situación frecuente se produce en procesos de fusión o integración entre sociedades. En estos casos, la due diligence permite analizar la situación jurídica de las empresas implicadas y detectar posibles contingencias o irregularidades que puedan afectar a la viabilidad de la operación o generar responsabilidades futuras.

Por último, también se realiza cuando se plantea la adquisición de participaciones o acciones de una sociedad. Esta revisión permite al adquirente conocer la situación real de la empresa antes de asumir su posición como socio y las responsabilidades que puedan derivarse de ello.

    Qué revisa una due diligence legal en una empresa

    El objetivo es analizar la situación jurídica de la empresa para conocer si existen obligaciones, conflictos o circunstancias que puedan afectar a la inversión o a la compra del negocio.

    Uno de los primeros aspectos que se revisa es la situación societaria de la empresa. Se analiza la documentación de la sociedad, los estatutos, los acuerdos adoptados por los socios y la forma en que se han gestionado las decisiones societarias, con el fin de comprobar que todo se ha realizado conforme a la normativa.

    La revisión también incluye los contratos relevantes del negocio, como acuerdos con clientes, proveedores, socios o colaboradores. Estos contratos pueden contener cláusulas que condicionen la operación o que tengan impacto en el funcionamiento de la empresa una vez realizada la inversión.

    Otro elemento que se analiza es la posible existencia de litigios o conflictos legales. Se comprueba si la empresa está implicada en procedimientos judiciales, reclamaciones o disputas que puedan generar responsabilidades económicas o afectar a su actividad.

    Además, se estudian posibles deudas, obligaciones fiscales o responsabilidades pendientes, así como cualquier otra contingencia jurídica que pueda tener impacto en la empresa.

    En conjunto, este análisis permite identificar situaciones que podrían pasar desapercibidas en una primera revisión, pero que pueden resultar determinantes a la hora de valorar una operación empresarial.

    abogados realizando revisión due diligence de una empresa

    Qué problemas puede detectar una due diligence

    Una revisión legal previa puede poner de manifiesto situaciones que no siempre resultan evidentes en una primera aproximación al negocio, ya que la información inicial disponible sobre la empresa no siempre refleja todos los riesgos existentes.

    Entre las contingencias que con más frecuencia se detectan se encuentran deudas u obligaciones económicas no previstas. Estas pueden derivar de préstamos pendientes, compromisos contractuales asumidos con terceros o responsabilidades económicas que no aparecen de forma clara en la documentación facilitada inicialmente.

    También es habitual encontrar irregularidades en la documentación societaria, como acuerdos sociales incorrectamente formalizados, modificaciones estatutarias que no han sido debidamente inscritas en el registro correspondiente o decisiones adoptadas sin respetar los procedimientos legales establecidos.

    Otro aspecto que puede aparecer es la existencia de conflictos jurídicos o reclamaciones en curso, como litigios con clientes, proveedores o socios, que pueden afectar a la estabilidad de la empresa o a la valoración de la operación.

    En algunos casos, la revisión también revela contratos con cláusulas restrictivas que limitan determinadas actuaciones, como cambios en la estructura societaria, la transmisión de participaciones o la resolución anticipada de acuerdos comerciales.

    Detectar estas situaciones antes de formalizar la operación permite valorar con mayor precisión el riesgo real de la inversión y, en su caso, renegociar las condiciones del acuerdo o adoptar medidas para proteger los intereses del comprador o del inversor.

    Quién realiza una due diligence y cómo se lleva a cabo

    En este tipo de procesos suelen intervenir distintos profesionales en función de la operación y de la complejidad de la empresa que se analiza. Lo habitual es que participen abogados en derecho mercantil, asesores fiscales y, en determinados casos, auditores o consultores financieros.

    Cada uno de ellos revisa los aspectos relacionados con su ámbito. Los abogados se encargan del análisis jurídico de la empresa, revisando la documentación societaria, los contratos relevantes, posibles litigios o cualquier circunstancia legal que pueda generar responsabilidades futuras. Por su parte, los asesores fiscales o financieros analizan la situación económica y contable del negocio.

    El proceso suele comenzar con la recopilación de la documentación de la empresa. A partir de ahí se revisan los documentos disponibles, se identifican posibles riesgos y se elaboran conclusiones sobre la situación de la sociedad.

    El resultado de este trabajo se recoge normalmente en un informe que permite al comprador, inversor o socio conocer con mayor claridad la situación de la empresa antes de tomar una decisión o formalizar la operación.

    Cuándo conviene contar con asesoramiento legal en una operación empresarial

    En cualquier operación empresarial es recomendable analizar previamente las implicaciones jurídicas de la operación.

    Contar con asesoramiento legal desde el inicio permite revisar la documentación de la empresa, detectar posibles riesgos y valorar cómo pueden afectar a la operación antes de asumir compromisos o cerrar acuerdos.

    Además, un análisis jurídico previo también ayuda a negociar determinadas condiciones de la operación o a establecer garantías que protejan a las partes implicadas.

    Si estás valorando la compra de una empresa, la entrada de un socio o cualquier otra operación mercantil, analizar previamente la situación jurídica del negocio puede evitar problemas en el futuro.

    En Sirvent & Granados, como abogados especialistas en derecho mercantil, podemos revisar la operación y orientarte antes de tomar una decisión.

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